Roomies Hub: cuentas claras conservan amistades

Roomies Hub es una aplicación para gestionar los gastos de convivencia de un piso compartido: reparte gastos, salda deudas y mantiene las cuentas claras entre compañeros. Lo diseñé y construí de principio a fin partiendo de una idea simple: en un piso compartido, el problema nunca es el dinero, es la confianza.
El problema
Quien ha compartido piso lo conoce: la compra, el alquiler, la factura de la luz, la cena del finde. Alguien adelanta el dinero, otro lo apunta en una nota, un tercero usa una hoja de cálculo que nadie más entiende. Al final de mes nadie sabe con certeza quién debe a quién, y esa incertidumbre es justo lo que genera roces entre personas que, además, conviven.
Las herramientas que existían resolvían la parte matemática (dividir una cifra) pero ignoraban la parte humana:
- Desconfianza. “¿Quién ha tocado este número?” Si cualquiera puede editar o borrar un gasto, el registro pierde toda credibilidad.
- Deudas unilaterales. Marcar una deuda como “pagada” por tu cuenta, sin que la otra persona lo confirme, es una fuente directa de conflicto.
- Fricción de entrada. Pedir que todos se registren antes de poder apuntar nada hace que la herramienta nunca despegue en el grupo.
Objetivos de diseño
- Que cualquiera entienda su situación en tres segundos: cuánto debe o le deben.
- Que el registro sea fiable e incuestionable, sin posibilidad de manipulación silenciosa.
- Que ningún movimiento de dinero dependa de la palabra de una sola persona.
- Que empezar no cueste nada: ni instalar, ni registrarse, ni convencer al resto.
El principio rector
Toda decisión de diseño se midió contra esta frase. No buscaba una app de finanzas más potente, sino una que eliminara la conversación incómoda. Si una función no aumentaba la confianza o la claridad, sobraba.
Decisiones de diseño
1. Saldos que siempre cuadran
Cada gasto se reparte al céntimo entre quienes participan, y la suma de todos los saldos del hogar es exactamente cero en todo momento. No es solo una decisión técnica: es la base de la confianza. Cuando los números cuadran sin excepción, nadie sospecha del sistema. La pantalla principal responde a la única pregunta que importa —“¿cómo estoy?”— sin que el usuario tenga que sumar nada.
2. Doble validación: nadie marca deudas solo
La decisión de UX de la que estoy más orgulloso. Cuando alguien registra un pago para saldar una deuda, no afecta a los saldos hasta que la otra persona lo confirma. El pago nace en estado “pendiente”. Esto traslada al producto una norma social tácita —“lo damos por zanjado cuando los dos estamos de acuerdo”— y desactiva el conflicto antes de que exista.
3. Un libro de cuentas inmutable
Los gastos no se borran: se anulan, dejando rastro. Las liquidaciones no se borran: se revierten. El historial es append-only. El usuario nunca ve “magia” ni cifras que cambian sin explicación; ve un registro auditable donde cada corrección es visible. La transparencia no es una pantalla más, es una propiedad del sistema.
4. Autoliquidación: menos transacciones, menos líos
En lugar de obligar a cada deudor a pagar a cada acreedor, el sistema calcula el mínimo de pagos necesarios para dejar el grupo a cero. Cuatro personas con saldos cruzados pueden quedar en paz con uno o dos movimientos en vez de seis. Menos transacciones significa menos oportunidades de error y de discusión.
5. Empezar sin fricción
- Modo local sin cuenta: la app funciona al instante, guardando los datos en el propio dispositivo. Puedes probarla y entender el valor antes de comprometerte a nada.
- Login con Google cuando quieres sincronizar y compartir hogar.
- Roomies sin cuenta: añades a tus compañeros como participantes desde el primer minuto; no necesitan registrarse para que tú lleves las cuentas. Más adelante puedes invitarlos y vincular su perfil.
6. Quitar carga mental al día a día
- Gastos recurrentes: el alquiler y los suministros se generan solos cada mes. La convivencia tiene gastos predecibles; la app no debería pedir que los recuerdes.
- Bote común: una caja de ahorro compartida (viaje, fondo de imprevistos) con aportaciones y retiradas, contabilizada aparte de los gastos del día a día para no enturbiar los saldos.
7. “Mi actividad”: claridad personal con privacidad por diseño
Cada persona dispone de una vista propia de su actividad económica —lo que ha pagado, lo que le deben, sus saldos— y puede exportarla a CSV o JSON. La proyección está pensada con privacidad por diseño: cada uno ve sus propios movimientos, no un volcado de los datos de los demás.
8. Señales sociales ligeras
La reputación entre roomies permite valorar a los compañeros y consultar la reputación acumulada en el perfil. Es un guiño social que premia el buen comportamiento de convivencia sin convertirse en un juez.
Los detalles que marcan la diferencia
- Feedback inmediato. Al iniciar sesión con Google, la verificación contra el servidor puede tardar (arranques en frío). Un loader a pantalla completa —con microcopy que quita hierro a la espera— evita la sensación de “no ha pasado nada” y los dobles clics.
- Microcopy con tono. Mensajes como “Sumando céntimos, restando dramas…” mantienen la personalidad sin restar seriedad a las cuentas.
- Móvil de primera. Acceso a tu cuenta, ajustes del hogar y cambio de espacio desde la cabecera, con el selector de hogar siempre a mano.
- Roles y permisos. Propietario, administrador, miembro y solo-lectura, para que cada hogar decida quién puede tocar qué.
Stack
Aunque es un caso de estudio de producto, el proyecto es full-stack: JavaScript modular sin framework empaquetado con Vite en el frontend, y Express + Prisma + PostgreSQL con login de Google en el backend. El dominio financiero se construyó como un núcleo puro y testeado (dinero en céntimos enteros, reparto exacto, saldos que suman cero), independiente de la interfaz.
Aprendizajes
- La confianza es una decisión de diseño, no una pantalla. La doble validación y el libro inmutable no se “ven”, pero son la razón por la que el grupo confía en el resultado.
- Reducir transacciones reduce conflictos. Optimizar el número de pagos resultó más valioso para la convivencia que cualquier gráfico bonito.
- La fricción de entrada mata los productos sociales. Permitir empezar sin cuenta y añadir roomies sin registro fue clave para que la herramienta tuviera sentido en un grupo real.
Cierre
Roomies Hub no intenta ser una herramienta de finanzas personales. Intenta resolver un problema muy concreto y muy humano: convivir sin que el dinero se interponga. Cada decisión —desde los saldos que siempre cuadran hasta el “lo damos por zanjado cuando ambos confirmamos”— apunta al mismo sitio. Porque, al final, las cuentas claras conservan amistades.
Prueba Roomies Hub
Empieza sin fricción, sin cuenta y añade a tus roomies al instante.